Se llama Venecia y es un cafeto nuevo que ha demostrado tener una excelente calidad de taza, maduración más tardía y de abundante cosecha.
Se trata de la nueva variedad de café que el Instituto del Café de Costa Rica (Icafé) pondrá a disposición del sector productor nacional oficialmente a partir de este año con la venta de almácigos, aunque la semilla se comercializará en el 2011.
Las investigaciones previas sobre este cafeto señalan que comparado con las variedades tradicionales Caturra, este permite volúmenes similares de producción y potencializa el cultivo en zonas con maduración temprana por ejemplo en Pérez Zeledón y Coto Brus.
La historia
Venecia fue descubierta por ingenieros del Icafe en Venecia de San Carlos. Observaron que tenía características similares al Caturra pero de porte más bajo, con un color verde del brote debido a las características de las líneas seleccionadas, bandolas cortas pero con abundante cosecha en sus nudos productivos, con muy buen tamaño de grano y gran calidad de la bebida.
El Financiero CR

Doc tors have long argued over the health effects of coffee, but its reputation looks set to receive a boost thanks to a new flavoured condom that aims to encourage safer sex in Ethiopia.
Around 300,000 of the coffee condoms were sold in one week when they were launched in September, according to the US charity DKT International.
t hopes to tap into Ethiopia’s coffee mania as a means to tackle high rates of HIV in the country, which is said to have invented the drink.
The charity said that with 2.1% of Ethiopians infected with Aids – and more than 7% in the capital, Addis Ababa – the flavoured prophylactic was more than a novelty.
“Everybody likes the flavour of coffee,” says a DKT spokeswoman.
The condoms are sold in packs of three for 1 birr, or about 5 pence – about half the price of a cup of coffee in Addis Ababa’s cafes, and much cheaper than most other condom brands.
The dark brown condoms smell like Ethiopia’s popular macchiato, an espresso with a generous amount of cream and sugar.
Guardian